Existen muchas cosas que los empresarios de éxito evitan cuando dirigen en aras de hacer crecer sus negocios. Preguntamos a 13 miembros de TAB qué creen que deben evitar los emprendedores a toda costa. Te presentamos aquí sus lecciones, aprendidas con gran esfuerzo, sobre qué NO hacer en tu negocio.
1. No hagas lo que no quieres que hagan tus empleados
En otras palabras: da ejemplo. Tus empleados adquieren hábitos basándose en lo que ven de ti como líder e imitan la forma en la que hablas con los clientes y empleados y los hábitos laborales que muestras. Si te percatas de algún hábito propio que no te gustaría que adquiera uno de tus empleados, corrígelo inmediatamente.
2. No aceptes algo que no suponga un buen uso de tus habilidades, talento y tiempo
Es muy fácil acabar trabajando por debajo del sueldo que mereces. Por ello, es vital que seas extremadamente selectivo con aquello que incorporas a tu día a día. Para que priorizar sea un hábito, debes integrarlo en tu forma de pensar en todo lo que aceptas. Para que esto suceda, necesitas desarrollar un criterio de retorno de inversión que puedas aplicar a todas tus actividades sin excepción. Cuando este proceso se convierta en parte de tu forma de pensar, cuando lo uses por instinto en todo lo que haces, entonces y solo entonces, se convertirá en un hábito.
3. No vayas solo contra el mundo
Contrata a un coach o a un mentor. Sabemos aquello que sabemos y no podemos saber aquello que no sabemos. Si no recurres al coaching ejecutivo ni aceptas una mentoría, te estás haciendo un flaco favor a ti mismo. Puede que se te escape un ángulo muerto o algún detalle que podría haber transformado tu negocio.
4. No dejes de aprender ni de conocer a gente nueva.
Los empresarios de éxito dedican tiempo a aprender cosas nuevas y a conocer gente. Dejar de aprender suele implicar que una empresa deje de mejorar su rendimiento. Debes aceptar las maneras nuevas y diferentes de hacer las cosas. Conocer a gente nueva propicia que la persona al mando de una empresa descubra ideas nuevas. Asegúrate de que tú, como líder, tienes una mente lo suficientemente abierta para dedicarle tiempo a ponerte al día con las nuevas tendencias empresariales y mejorar la forma de solucionar problemas.
5. No trabajes desde tu bandeja de entrada
Como decía el ex Secretario de Defensa de EE. UU., Donald Rumsfeld, «si trabajas desde tu bandeja de entrada, estás trabajando en las prioridades de los demás». Los empresarios, como todo el mundo, deberían alejarse de la tentación de comprobar el correo electrónico cada dos por tres. Te roba atención y te ata a los horarios y prioridades de los demás. Establece un momento concreto del día para los correos electrónicos, un momento que no se encuentre dentro de tus horas más productivas y que no te distraiga cuando necesites centrarte en los aspectos importantes (que no urgentes) de tu negocio.
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6. No tengas miedo de pedir ayuda
En su libro, Reinforcements, la fisiologista social, Heidi Grant, argumenta que las investigaciones demuestran que la probabilidad de que la gente nos ayude es dos veces más alta de lo que pensamos.
«La gente quiere ayudar, lo admitan o no. Y muchas más veces de lo que te imaginas. Por eso, si pides la ayuda que necesitas, tienes muchas probabilidades de recibir incluso más ayuda de la que esperabas. Así pensaba Steve Jobs. En 1994, unos años antes de que regresase a Apple, una de las personas con más éxito en la historia reciente, comentaba, en una entrevista, por qué era tan importante pedir lo que se necesita.
Ahora bien, hay una gran verdad en la que he siempre he reparado: la mayoría de la gente no comparte esa experiencia porque ni siquiera pide ayuda. Nunca me he encontrado con nadie que no quisiera ayudarme cuando se lo he pedido. Nunca me he encontrado con nadie que me dijese que no o me colgase el teléfono; simplemente, pedía ayuda. Y cuando la gente me lo pide a mí, intento responder de la misma manera para compensar esa deuda de gratitud. La mayoría de la gente ni llama ni pide ayuda. Y esa es la línea que separa, a veces, a la gente que consigue cosas de la gente que solo sueña con ellas».
7. No dejes de evolucionar
El mantra básico para los empresarios de éxito es escribir su visión en un papel para que se convierta en algo más concreto que un sueño. Tu visión se convierte, entonces, en una guía que traza el camino hacia el éxito, te permite manejar el volante y evita que pierdas el control.
Un factor clave es la necesidad de evolucionar tu pensamiento, tu plan y tu negocio a medida que surgen nuevas situaciones. Abrirse al cambio y tener disposición para realizar ajustes favorece que surja la oportunidad de aprovechar los matices que pueden causar que tu plan triunfe o se vaya a pique.
En mis grupos de mastermind, nos centramos en compartir el conocimiento para ayudarte a encontrar un camino claro. Como en cualquier situación de aprendizaje, tu perspectiva evoluciona. Necesitarás efectuar movimientos calculados y modificar tu camino para dirigir y controlar tu negocio. Tu visión te guiará en la toma de decisiones relativas a tu negocio.
Estos pequeños retoques y, a veces, algunos cambios mayores referentes a planes y estrategias bien definidos son aquello con lo que se consigue el crecimiento y el beneficio. Permite que mantengas el control. Así es como evolucionas. Nuestros grupos te aportan el beneficio de conocer la evolución por la que han pasado los compañeros o si no ha sido así, es posible que compartan su arrepentimiento.
Cuando, como empresario o emprendedor, permites que tu forma de pensar evolucione, consigues que tu negocio avance.
8. No retengas a los empleados que no encajen con tu cultura
Podemos dejarnos llevar fácilmente por la creencia de que alguno de nuestros empleados es irreemplazable, hasta cuando son tóxicos para el resto del equipo. Aunque puede ser un reto, hasta los empleados técnicamente más valiosos se pueden sustituir por alguien mejor. No vale la pena retener a un empleado que no encaja con los valores de la empresa y que causa conflictos internos, ya que disminuye tu credibilidad y supone una invitación a comportamientos específicos, por parte del resto, que tampoco encajan con tu cultura.
9 Evalúate a ti mismo, así como a la competencia y a la importancia del marketing
Los tres errores más extendidos que he visto entre los empresarios de pequeñas empresas son los siguientes:
- Subestimar (incluso hacer caso omiso de) la competencia.
- No entender el papel fundamental que juega el marketing para un objetivo demográfico definido.
- No dedicar tiempo a evaluar, con claridad, los puntos fuertes y débiles del empresario.
10. Deja de hacer siempre lo mismo
Todos conocemos esa frase que define la locura como «hacer lo mismo una y otra vez y esperar obtener resultados distintos». No obstante, muchos empresarios siguen haciendo lo mismo, una y otra vez, esperando obtener los mismos resultados que, aun así, tampoco llegan. Los empresarios quedan, a menudo, perplejos ante el hecho de cómo tanto su producto como sus métodos se traducían, antaño, en buenos números de ventas y crecimiento y, sin embargo, ya no es así en la actualidad.
¿Por qué sucede esto?
El cambio es esencial. Lo que sucede en estas situaciones es que, mientras los empresarios no cambian, el entorno empresarial en que se mueven sí cambia radicalmente.
¿Qué es lo que puede cambiar en el entorno empresarial? Bueno, aunque existen otros factores, podemos empezar por una pequeña lista como esta:
La tecnología.
Los clientes.
Diferencias generacionales en preferencias, necesidades, valores o comportamientos de consumidores.
Macroeconomía y microeconomía.
Tú.
Tus empleados.
La cultura empresarial.
Y esta lista podría extenderse varias páginas. Lo importante es reconocer que la definición de locura de los empresarios es «hacer lo mismo una y otra vez y esperar obtener los mismos resultados». No caigas en esta trampa. Tanto tú como tu empresa y tu producto debéis cambiar acorde a los tiempos. Si no, se corre el mismo riesgo que la rana en el agua hirviendo, los tiempos pueden cambiar tan lentamente que puede que no te des cuenta. Un asesor de confianza externo te puede ayudar a que los árboles no te impidan ver el bosque. Los árboles crecen, cambian de color, pierden sus hojas y, al final, mueren si no se les cuida como es debido. No lo uses solamente para cobijarte bajo su sombra.
11. Esta es mi lista de cosas que no debe hacer un empresario
No concedas avales personales, salvo que tu futuro al completo dependa de ello. Mi primer contrato bancario requería un aval personal. Les respondí: «Como tengo cuidado con mi dinero, también tendré cuidado con el vuestro». Por tanto, no concedí ningún aval.
No aceptes «menos» cuando contrates a alguien porque creas que la persona que tienes delante es lo mejor del montón malo. No será justo para ninguno de los dos, será tu responsabilidad y acabará mal tarde o temprano.
No establezcas un indicador clave de desempeño que tus empleados puedan manipular para que parezca bueno. Un ejemplo de esto sería utilizar el número de ladrones detenidos en un comercio al por menor al cuantificar las pérdidas en el inventario. Esto solo animaría a utilizar métodos para atraer a más ladrones.
No dejes que la pelota quede en tu tejado cuando tengas un cara a cara con tus empleados. Asegúrate de que la pelota siempre queda en su tejado.
No entables una negociación sin un plan B que suponga una alternativa viable. Tu forma de pensar se podrá ver comprometida.
No pienses que tu marca es solamente tu logo y el trabajo de diseño. En palabras de Jeff Bezos, «tu marca es lo que la gente dice de ti cuando no estás presente».
12. No dirijas a todos los miembros de tu equipo de la misma manera
Todos deberíamos hacer unas cuantas cosas básicas, que deberían ser coherentes, con respecto a nuestros empleados. Sin embargo, cuando tu enfoque es el mismo para todo lo que dices y haces con respecto a todos los empleados, no conseguirás dar con la tecla en un alto porcentaje de ocasiones. Por ejemplo:
Cada persona tiene una motivación diferente. Encontrar qué les inspira, tanto extrínseca como intrínsecamente, es un excelente enfoque.
Debes saber que sus personalidades y experiencias vitales son diferentes a las tuyas y a las del resto.
13. No subestimes a tus empleados
Contribuirán inmensamente al nivel de tu éxito. Con buen desarrollo, buena formación y recompensas, todos los miembros del equipo tendrán algo que aportar.
Todos los empleados son parte del equipo y, como participantes en tu negocio, necesitas entender cómo contribuyen al éxito de tu empresa. Debes proporcionarles objetivos individuales y grupales y comunicarles los indicadores clave de desempeño para mantenerlos comprometidos.

