Las personas empresarias tienen muchas prioridades y, por supuesto, la rentabilidad de su negocio ocupa un lugar destacado, si no el más alto, en la lista.
Tras haber trabajado con muchos de empresarios en España, en TAB Iberia sabemos que el desarrollo de sólidas habilidades de liderazgo suele quedar relegado a un segundo plano frente a otras presiones empresariales, como por ejemplo: la rentabilidad. Esto no quiere decir que los empresarios no tengan interés en mejorar como líderes, sino que centran su atención en otros aspectos tratando de mantener su negocio en marcha.
La importancia del liderazgo
Tal y como demuestra un estudio de Forbes de 2015, “los buenos líderes crean más valor económico que los malos líderes y los líderes extraordinarios crean mucho más valor que los buenos”. Si bien es cierto que, desde entonces, el mundo ha cambiado considerablemente, la necesidad de un impecable liderazgo se mantiene.
De hecho, podría decirse que en esta época marcada por la inflación y las presiones sobre el bienestar del personal, el liderazgo se convierte en una pieza aún más crucial para la rentabilidad y el éxito de la empresa.
Por ello, nos ha parecido sensato exponer cómo el desarrollo de un buen liderazgo conduce a la mejora de la rentabilidad, argumentando por qué el empresario no debe dejar que ocupe el segundo lugar en la lista por encima de ninguna otra cosa.
¿Qué es un buen líder empresarial?
Antes de entrar en materia, ¿qué es un buen líder empresarial? “Bueno” es claramente un término subjetivo, pero los buenos líderes empresariales escuchan e inspiran a sus empleados, permitiéndoles formar parte de las decisiones empresariales clave para crecer tanto profesional como personalmente. Un líder fuerte también es empático con el personal, además de delegar eficazmente para asegurarse de que trabajan más con la empresa, en lugar de en ella.
Estas son 5 razones por las que un liderazgo más fuerte mejora la rentabilidad:
1. Crea una cultura solidaria
Una parte fundamental para mejorar la cultura empresarial es que el cambio venga de arriba. Es decir, de ti. Mejorando tus dotes de liderazgo y cambiando tu cultura para alinearla con tus valores, puedes crear una cultura “solidaria”. No solo en el sentido de que tus empleados se preocupen los unos por los otros, sino que empezarán a preocuparse por tu empresa tanto como tú. Esto conducirá a una mejora de la productividad y la motivación y, por tanto, a un aumento de los beneficios.
2. Cuida de tus empleados
Cuidando la salud y el bienestar de las personas que forman tu empresa, obtendrás una mejora notoria en su rendimiento. Accenture descubrió que cuando los empleados han defendido el bienestar y la igualdad de la plantilla, el 94% se esfuerza mucho más en su trabajo. En cambio, el fenómeno del abandono silencioso (cuando el personal hace lo mínimo para su trabajo), se debe en gran medida a la falta de apoyo de la dirección. Por tanto, si como líder antepones el bienestar de tu gente, como resultado, verás un mejor rendimiento, una mejora del trabajo y, en consecuencia, un aumento de las ventas.
3. Comparte tu visión, ayuda al personal a conocer su impacto
De forma similar, es probable que el personal se esfuerce más en su trabajo cuando comprenda su valor para la empresa. Compartiendo tu visión de hacia dónde va la empresa, por qué haces lo que haces y los valores que todos tenéis, el personal puede ver el impacto que tiene su trabajo en la empresa.
4. Un buen liderazgo significa una buena retención
No hace falta decirlo, pero si eres un buen líder y creas un entorno laboral en el que la gente quiera trabajar, sin duda habrá más retención del personal. Esto tiene un gran impacto en tu rentabilidad, porque tendrás menos gastos de contratación. Según la Sociedad de Gestión de Recursos Humanos, se calcula que a las empresas les cuesta entre 6 y 9 meses del salario de un empleado sustituirlo. Tu liderazgo puede marcar la diferencia entre conservar a tus mejores talentos o perderlos.
5. Mejora tu marca de empleador
La marca de empleador de tu empresa es efectivamente lo que construyes para crearte una sólida reputación en el mercado laboral. Con una marca de empleador más fuerte, te conviertes en un imán para los mejores talentos que impulsarán tu rendimiento y rentabilidad.
Cuando tienes a las personas adecuadas en los puestos adecuados, eso puede transformar absolutamente el rendimiento y el éxito de tu empresa. ¡Tu liderazgo puede apuntalar la fuerza de tu marca de empleador!


