Ser propietario de una empresa es un viaje. A lo largo de este viaje, es normal experimentar turbulencias de vez en cuando. En ocasiones, cuando el vuelo es especialmente accidentado y tal vez incluso un poco aterrador, apretamos los dientes, los puños y sudamos la gota gorda, esperando a que “el mal tiempo” -la economía, la inflación, los problemas laborales y los problemas de la cadena de suministro- pase y la navegación vuelva a su normalidad.
Todos los empresarios han experimentado esta sensación en algún momento de su vida, aunque en distintos grados. La pandemia, con sus ralentizaciones, cierres y paralizaciones, supuso uno de los vuelos más agitados: muchos de nosotros luchábamos por garantizar la supervivencia de nuestras empresas y la seguridad de nuestros empleados, tanto desde el punto de vista sanitario como financiero.
Como empresarios, estamos acostumbrados a cuidar de los demás. Y deberíamos hacerlo; es imperativo como buen empleador, proveedor y, bueno, persona. Pero con tantas cosas en juego cada día, ¿qué ocurre cuando los empresarios se quedan sin gasolina y no saben cómo continuar su viaje?
Sobrevivir como empresario
Reflexionemos sobre esas indicaciones de seguridad durante el vuelo a las que todos hemos asistido para prepararnos para el despegue. El auxiliar de vuelo nos instruye, en caso de baja presión en la cabina, para que “nos pongamos primero nuestra propia máscara de oxígeno antes de ayudar a los demás”. Desde la perspectiva de los propietarios de empresas, este enfoque puede parecer egoísta e interesado, pero te aseguro que dista mucho de serlo. Solo cuando los empresarios pueden garantizar su propio flujo constante de aire, pueden ayudar de verdad a quienes dependen de ellos, como sus equipos, clientes, proveedores e incluso sus familias.
Cuando tienes una empresa en propiedad, el autocuidado es esencial, pero ¿qué significa realmente? Se refiere a cosas diferentes para cada persona, debido a que tenemos dinámicas únicas en nuestras empresas y en nuestras vidas. Pero hay enfoques universales para la autogestión, el crecimiento y la mejora de las oportunidades que los empresarios deberían tener realmente en cuenta a medida que avanzan en su viaje.
Prioriza tu bienestar y el de tu empresa
A los empresarios a menudo les resulta difícil hacer crecer sus empresas sin sacrificar una vida personal próspera y satisfactoria. Sin embargo, dedicar suficiente tiempo y disponibilidad emocional a la familia y los amigos es esencial para el bienestar general del propietario y por ende, de la empresa.
Puede que no parezca científico, pero las personas felices y satisfechas tienden sencillamente a dirigir mejores empresas. Están más contentas, más centradas y, en general, mucho mejor preparadas para afrontar las tareas y los retos, tanto diarios como a largo plazo. Así pues, el tiempo y la desconexión son fundamentales para mejorar tus tanques físicos y emocionales y la salud general de tu empresa.
Únete la comunidad de TAB
Participar activamente en una comunidad de otros líderes y propietarios de empresas te permite conectar y recibir el apoyo de compañeros que se preocupan de verdad por ti y por el éxito de tu negocio. Ellos también se han embarcado en el mismo heroico viaje empresarial que tú y, por el camino, es probable que hayan superado obstáculos similares a los que te enfrentas. Participar en consejos asesores te empoderará como líder empresarial y mejorarás las operaciones y el éxito general de tu empresa.
Hay un proverbio africano que dice: “Si quieres ir rápido, ve solo. Pero si quieres llegar lejos, ve acompañado”. Las oportunidades de conexión y crecimiento, como los consejos asesores de compañeros, los grupos de expertos y otros grupos de reflexión empresarial, pueden insuflar verdaderamente nueva vida a tu viaje de liderazgo empresarial.
Es importante comprender la diferencia entre un grupo de redes empresariales y un consejo asesor entre iguales. El primero ofrece apretones de manos y presentaciones, mientras que el segundo presta apoyo emocional y táctico. Ambos son importantes, pero desempeñan papeles muy distintos en tu desarrollo personal y tus objetivos empresariales.
De los objetivos personales al propósito corporativo
Tener un propósito es muy poderoso. Presta atención a aquellas cosas de tu negocio y de tu vida personal que te parezcan fundamentales y personalmente significativas, porque son los catalizadores de los que, como empresario, obtendrás tu mayor satisfacción.
Encontrar sentido y relevancia en el trabajo y en casa fomenta el bienestar psicológico y físico, reduce el riesgo de depresión e influye positivamente en casi todos los aspectos de tu trayectoria como empresario. Identificar y fomentar el significado también añade combustible a tu depósito personal, permitiéndote dirigir con propósito y positividad. Ahora, infunde ese sentido a toda tu empresa, incluida tu estrategia de crecimiento, el compromiso con la comunidad y la cultura empresarial. Descubrirás que la adopción del sentido y el propósito ejerce un impacto masivo en toda tu empresa y en todo lo que la rodea.
El camino hacia el éxito nunca estará exento de inestabilidad y perturbaciones. Sin embargo, si comprendes la importancia del concepto “mi máscara de oxígeno primero” y lo aplicas a tu propio estilo de liderazgo empresarial, estarás mucho mejor posicionado para llegar a tu destino, y es mucho más probable que disfrutes del vuelo por el camino.


