En realidad, la esperanza es una estrategia empresarial

by | Feb 22, 2022

Seguro que ya lo has escuchado lo siguiente en el ámbito empresarial: «La esperanza no es una estrategia empresarial».

La afirmación es cierta en gran medida. Cruzar los dedos y desear que pase lo mejor de ningún modo va a suponer un cambio, ni en los buenos ni en los malos tiempos. 

Sin embargo, yo diría que quienquiera que haya escrito la frasecita solo ha acertado a medias. Aunque nuestras esperanzas y sueños no sean realmente estrategias empresariales, sí pueden ser catalizadores increíblemente potentes para la acción.

Y la acción es la savia de la estrategia.

Así que no dudes en usar una palabra diferente para «esperanza». Llamémoslo positividad. O promesa. O expectativa o ambición o aspiración o corazón.

La esperanza es lo que ha permitido a muchos empresarios superar la agonía de intentar dirigir y hacer crecer sus negocios (o simplemente mantenerse a flote) durante estos dos últimos años de dolorosos protocolos pandémicos, problemas con la cadena de suministro, la Gran Dimisión y la desagradable inflación.

La esperanza es lo que mueve a los vanguardistas a innovar, a las empresas en dificultades a pivotar e incluso a los emprendedores en serie a dar su próximo gran paso. La esperanza de crear nuevos clientes potenciales o cerrar tratos nuevos es lo que hace que los empresarios y el personal de ventas se levanten de la cama por la mañana. Algunos incluso afirman que la esperanza es lo que realmente impulsa el mercado de valores.

A medida que nos adentramos en el 2022, es el momento de incluir la esperanza como un componente muy necesario en tu estrategia empresarial. Empecemos por reflexionar sobre cómo puede reforzar los tres pasos principales de la construcción de una estrategia empresarial: determinar tu visión, definir el mercado objetivo e identificar tu ventaja competitiva.

La esperanza mejora la cultura empresarial

Poner la visión negra sobre blanco es un elemento fundamental y a menudo el punto de partida de la estrategia empresarial total. Tu visión es una declaración magnífica, orientada al futuro y tangible de donde deseas que se encuentre tu empresa dentro de cinco, diez o veinte años. Una visión potente define claramente los objetivos a largo plazo de tu empresa, y ¿acaso no son los objetivos sino la esencia misma de la esperanza y la acción?

Asegúrate que tu visión está llena de grandes ambiciones. Sueña a lo grande. Más adelante, en el proceso de estrategia empresarial, crearás una hoja de ruta que te llevará hasta allí.

La esperanza y tu mercado objetivo

Conocer tu mercado objetivo actual es otra faceta esencial en la construcción de tu estrategia empresarial. Tener un conocimiento completo de mercado objetivo, ya sea de masas o de nicho, crea oportunidades a largo plazo para la expansión en nuevos mercados. El crecimiento y la expansión del mercado son el epítome de la esperanza convertida en acción.

A medida que incorpores tus datos sobre el mercado objetivo en tu estrategia empresarial, considera la posibilidad de elaborar una lista de deseos de nuevos mercados que esperes conquistar en los siguientes meses o años.

La esperanza como ventaja competitiva

Tú mismo sabes lo que tu empresa y tú hacéis bien, esas cosas que os hacen únicos en un entorno a menudo abarrotado. También es posible que entiendas tácitamente cómo tus competidores te superan o qué les hace especiales. Es probable que tus ventajas y carencias competitivas se reflejen en múltiples secciones de tu estrategia empresarial. Si bien esas fortalezas competitivas pueden darte una ventaja, tus debilidades pueden ofrecerte aún más oportunidades de crecimiento. Aquí es donde entra la esperanza.

Al identificar tus puntos débiles competitivos y luego idear formas de superarlos, la esperanza vuelve a impulsar el éxito y mejora la ventaja competitiva.

Impulsar tu negocio con esperanza

Al mantener un enfoque optimista y esperanzador de la estrategia empresarial y la fijación de objetivos, los empresarios pueden apuntar más alto, soñar a lo grande y posicionarse mejor para el éxito continuo, incluso cuando el mercado es volátil. Ahora bien, ¿quién dijo que esperanza no es una estrategia empresarial?

Esperemos que tu empresa y tú sigáis aprovechando las oportunidades que os esperan.

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